Este museo, que alberga un ala restaurada del palacio del rey de Roma, se creó con ocasión de la llegada de la magnífica colección DIETSCH, formada por 2.500 ejemplares del juego de la oca. Sus piezas más excepcionales trazan un recorrido cronológico del juego desde el s. XVII hasta nuestros días.
El juego de la oca, desde sus orígenes, ha gozado de múltiples motivos lúdicos, pedagógicos y propagandísticos. Supone, pues, una fuente incomparable de la historia de las artes, las costumbres, la ciencia y la industria.
La visita se completa con una sala de juegos y un manual de instrucciones para los niños... ¡una delicia para los pequeños... y los mayores!
|